Rev. chil. endocrinol. diabetes 2018; 11 (2)    Volver a Índice

 

Editorial

Décimo aniversario de la Revista Chilena de Endocrinología y Diabetes

Dr. José Manuel López Moreno
Editor (2008-2011)

 

10th anniversary of the Chilean Journal of Endocrinology and Diabetes

Permítanme leerles esta “Parra-fada”, que he escrito con permiso de don Nicanor, quien dijo “voy y vuelvo” y aún no regresa; ella versa sobre una niña imaginaria, que con otro nombre sí vive entre nosotros.

Me ha invitado la Dra. Carmen Gloria Aylwin a co-celebrar el décimo cumpleaños de esa niña venturosa y por todos querida. Sus nombres son varios y latos, como las reinas de verdad: Revista Chilena de Endocrinología y Diabetes.

Su madre, SOCHED, gran matrona y hoy sesentona, la alumbró en plena madurez a los cincuenta. Fue su padre el Dr. Hernán García Bruce, y el que habla, ofició de obstetra de inicio y pediatra después. Desde su primer abrir de hojas captó mimosa el interés de tantos por mirarla, escudriñarla y repasarla. Cada 3 meses cambia de tenida, pero es fiel en vestirse, almidonada y compuesta, de raso blanco con vivos de tul azul celeste, colores que eligieron los que la esperaban ver nacer; en un recodo de su traje lleva atenta cuenta de sus meses y años en este mundo.

¿Cómo vino al mundo esta pequeña? La idea primigenia anidaba en el poso del pozo de los quereres del Dr. García. Fue bien concebida, bien gestada y luego bien parida y, más tarde, mejor nutrida. Su desarrollo intrauterino duró 8 meses, para nacer con el mes de enero del año 2008. Desde el día uno recibió el cariño de su madre SOCHED y la atención dedicada de este su neonatólogo. Cada año, cuando la madre por tradición congrega a su familia en pleno, hubo control de niño sano, y también atento examen de sus miembros y sistemas. De ellos el grueso lo constituye la sección de artículos originales de investigación y los casos clínicos. Los primeros para los que ya han recorrido camino y los segundos para los que, empezando, quieren recorrerlo.

Desde su inicio esta grácil muchachita cultivó también otros nortes: uno por cada dedo de su manecita, que aunque menuda capaz de contener mucho. Permítanme solo señalar lo que con títulos de adulto trasuntaban sus otros intereses:

1. Historias de vidas de médicos señeros fallecidos, de Chile y allende los Andes, que sembraron el saber del ayer para que hoy otros se nutran de aquello que aunque inicial es aún permanente. La niña muy bien sabe que los muertos con sus escritos abren los ojos de los vivos.

2. Mimos para el alma que mi amigo José Carlos Bermejo le manda regularmente desde España para hacerla más humana.

3. Autoevaluación para el lector que en silencio reconocerá el respaldo o el aviso de ser mejor.

4. Cartas a los enfermos explicándoles en simple verdadero lo que en complejo puede no ser tan cierto para ellos.

5. Noticias de su madre SOCHED.


Cuatro años fui su pediatra y doy fe que la quise y la quiero. Hoy su nuevo pediatra el Dr. Francisco Pérez está enseñándole a comportarse en sociedad, porque quiere que otros, de latitudes lejanas la visiten. ¡Enhorabuena!

Por quien madre y familia tiene no hay que llorar sino celebrar de veras, como ahora lo estamos haciendo. ¡Viva nuestra revista! ¡Y que viva por muchos años!